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La Náyade, alias mejillón de agua dulce o Madreperla

Este es un resumen del cuaderno El Cárabo número 89, de Julio 2020, dedicado a la Náyade -alias Mejillón de agua dulce o Madreperla de río- es el más excepcional de todos los habitantes de los cursos de trucha y salmón.

NOTA: Puedes solicitar este ejemplar impreso en papel en: https://elcarabo.com/producto/no-89-las-nayades-mejillon-de-rio/

En medio de una minúscula cala de arena, protegida por dos o tres piedras que forman como una muralla a su alrededor, se iza, cual diminuto menhir plantado en el fondo del río.

Comparte hábitat con la Trucha, el Gobio, el Carrasco espinoso, la pequeña Lamprea, el Lobo de río y el Salmón, Se dice con frecuencia que el Salmón y la Trucha son los dos animales que exigen el agua más pura, pero la Náyade es mucho más exigente que ellos. Para que su reproducción tenga éxito es necesario que el río contenga menos de 1,7 miligramos de nitratos por litro; ¡cuatro veces menos que el contenido de algunas aguas minerales que se venden en las tiendas!.

Crece muy lentamente hasta llegar a 12 centímetros de longitud. Ocupa el tercer lugar en el ranking de los animales más longevos del mundo, detrás de la Tortuga de las islas Galápagos y de la Almeja de Islandia. En España, donde los cursos de agua son más cálidos no sobrepasan los treinta o cuarenta años, pero una Náyade encontrada en un río de Rusia había alcanzado los 190 años. Otras Almejas de río y estanques –hay cerca de diez especies diferentes en España–  no suelen alcanzar más de 15 o 20 años.

A finales del verano, sus gloquidios, sus hijos, están dispuestos. Van a poderse lanzar, de un momento a otro, a una aventura absolutamente increíble, inimaginable. Tienen una talla tan reducida que se podrían poner en fila como soldaditos, quince mil en un solo milímetro. Esta miniaturización a ultranza, permite almacenar ¡entre tres y cuatro…millones! Cada gloquidio enfila la corriente, sin poder por supuesto virar, ni a babor ni a estribor, tan a la deriva. De vez en cuando chasca el pico en el vacío. Busca pegarse durante el viaje a una Trucha o a un Salmón. A ningún otra especie de pez; únicamente a uno de estos dos. 

El pequeño cepo del gloquidio se cierra brutalmente en la branquia y allí permanece encadenado como un perrillo pegado a su amo… Ni se le ocurre volver a abrir las fauces. De tal manera que, cuando son invadidas por las gigantescas nubes de gloquidios, las Truchas pueden encontrarse fácilmente con cuatrocientos o quinientos pasajeros clandestinos agarrados a sus branquias. Para el gloquidio, no es lo mismo. Sus posibilidades de cruzarse en el camino con una Trucha o un Salmón (en los pocos ríos donde este pez aún existe) son casi de cero… ¡Un solo náufrago de cada 250.000 logra agarrarse a esta cuerda!

En la cabina de a bordo, el gloquidio se metamorfosea al cabo de las semanas; cambiándose por una minúscula Almeja, equipada esta vez con un pequeño pie, embriones de branquias, una doble concha y dos sólidos resortes para mantener su cofre miniatura bien cerrado con llave. Incluso logra ahorrar unas pocas reservas en forma de gránulos. Una especie de aperitivos para poder afrontar las primeras semanas de su nueva vida, que podrían ser abominablemente duras para ella. Son los últimos días, el tiempo apura, ahora hay que salir ¡Y deprisita! Girando sobre su pie y forjándose un camino con la concha, pasa a través del tejado de su camerino, dice adiós a la Trucha… ¡Y bum!… Otra vez se encuentra en medio de las aguas del río… Por segunda vez en su vida, la corriente le arrastra como a una brizna. 

Es necesario que se pose sobre un fondo de arena o de grava bien limpia, de manera que pueda escapar de sus enemigos huyendo rápidamente bajo las piedrecillas fluviales. Bajo la grava, debe circular permanentemente agua pura y perfectamente oxigenada, sin cuyo requisito la Náyade no podría respirar. Para alimentarse se las arreglará; durante más de un año, hasta que su aparato de filtración esté totalmente terminado, limpiando los granos de arena y las piedrecillas de su alrededor, sirviéndose del borde de su pie, recuperando gracias a él bacterias, algas microscópicas y todo tipo de minúsculos desechos de las plantas. No olvides que mide solo medio milímetro. 

Antaño, todos los buenos rincones del río estaban llenos de Náyades. Mis comadres eran tan numerosas que había zonas enteras empedradas con sus bonitas conchas negras. En algunos meandros, se podían llegar a contar decenas de miles… ¡hasta mil por metro cuadrado!  Apretadas unas contra otras, incapaces de moverse ni un milímetro, a veces incluso unas encima de las otras. Te hablo de la época en que las Almejas perlíferas eran prodigiosamente numerosas en Europa. Pero, desde entonces han desaparecido prácticamente. Actualmente para ver tamaño espectáculo hay que irse a Rusia, a Carelia, a la isla de Kola donde en un solo río, el Varzuga, se han censado más de cien millones de Almejas perlíferas.

Una sola Almeja filtra hasta 50 litros de agua al día; así que ya te puedes imaginar cuántos millones de litros podían ser purificados cada año por estos ejércitos de microestaciones de depuración, apretadas como sardinas unas. Allí donde viven las Almejas  perlíferas, la visibilidad bajo el agua puede llegar a ser de hasta doce metros –en lugar de cincuenta centímetros que es lo habitual en zonas donde nadie se encarga de eliminar las impurezas–. Y esta transparencia es un regalo  maravilloso para las Truchas y el Salmón. Una simple colonia de Náyades de un metro cuadrado (500 Almejas) purifican 25.000 litros de agua. El contenido de un camión cisterna cada día.

Durante mucho tiempo, los Humanos no se hayan interesado por ellas, excepto claro está durante épocas de hambruna. Sí, la verdad, todos los hados del planeta estaban a favor de las Almejas  perlíferas … Pero luego, hete aquí que tras 600.000 siglos de fabulosa prosperidad, todas las Almejas  perlíferas que tapizaban el fondo de los ríos empezaron a desaparecer en un periquete. ¿Qué pasó?

Nuestras primeras desgracias acontecieron por culpa de un granito de arena… Este cuerpo extraño enrollar progresivamente al cuerpo extraño bajo unas capas muy finas, concéntricas, de nácar: una capa por año. Al principio, no es mucho mayor que la cabeza de un alfiler. Pero, al cabo de veinte o treinta años acaba por alcanzar el tamaño de un hueso de cereza o de un guisante, e incluso, excepcionalmente, al parecer, el de una pequeña avellana. Una bolita brillante, anacarada, con soberbios reflejos irisados, a veces más o menos translúcida: ¡Es….una perla! De ahí el nombre científico Margaritifera Margaritifera, que quiere decir: “fabricante de perlas”. 

En cuanto los Humanos comprendieron que nuestro pequeño cofre era susceptible de contener un tesoro, se pusieron a buscar por todas partes las Almejas perlíferas y a abrirlas sistemáticamente, en todos los ríos. Miles y pronto millones de pobrecitos animales fueron arrancados del fondo del río donde estaban tan tranquilos haciendo su trabajo y fueron abiertos violentamente por ladrones ávidos de robar las preciosas joyas. Muy pocas Almejas contienen perlas. A la espera de tropezar con una bella perla, había que tomarse la molestia de abrir entre mil y tres mil Náyades, un trabajo de esclavos, efectuado por lo general en aguas glaciales.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          El número de Almejas perlíferas empezó a caer de forma cada vez más alarmante. En algunos países, su recolección fue reglamentada un poco; se instituyeron periodos de veda de la pesca y se obligó a utilizar una herramienta especial para entreabrirlas con precaución de no matarlas… y así poderlas devolver

Nuestra Náyade gusta de vivir en las aguas más pobres en caliza. Y sin embargo, logra la hazaña de fabricar una concha espesa y pesada que le permite resistir la fuerza de las corrientes y los golpes de las guijarros. Su secreto: la paciencia. Día tras día, como un viejo avariento, recupera el calcio en cantidades infinitesimales, en los desechos de las plantas (sobre todo las gramíneas) caídas en el río y que llegan hasta ella. El resultado es que al cabo de unos diez o más años, los arroyos se convierten en ríos y acaba por ser propietaria de un pabellón de piedra sólida, que mide a veces 13 centímetros de largo por 7 de ancho y que pesa unos 180 gramos.

En España los científicos llevan años alertando de su alarmante disminución y de que no hay reclutamiento de juveniles. Tiene la categoría de “En peligro”, según el Libro Rojo de los invertebrados Españoles: http://www.fauna-iberica.mncn.csic.es/CV/rafa_PDF_3/M_margaritifera.pdf

La construcción de presas en los ríos. El resultado fue que los peces migradores, de vuelta de su gran viaje en el Océano Atlántico, se encontraron bloqueados; les era imposible franquear los obstáculos y remontar hasta su arroyo natal. De golpe, las Almejas, quedaron sin Salmones para transportar a las gloquidias. Y donde no era el salmón era el esrturión, otro pez que ha corrido aún peor suerte .

El molusco M. auricularia) confiaba sus gloquidios solo al Esturión. No había previsto un reemplazo, lo que provocó que, cuando el Esturión desapareció  ¡Tú mismo podrás adivinar por culpa de quién!) esta Náyade o Almeja gigante casi desapareció también (1). 

Las Trucha común, gracias a Dios, todavía sobrevive en algunos ríos, pero se lo están poniendo tan difícil que su número disminuye en todas partes. 

Las arco iris, importadas de América en cuanto uno de los gloquidios tiene la desgracia de colgarse de sus branquias, el pobre es eliminado en un periquete.

Los Salmones, a pesar de ser campeones en franquear saltos de agua de cerca de tres metros, encuentran un gran número de barreras construidas por el Hombre que les impide remontar hasta sus arroyos natales para realizar la puesta. ¡Lo cual es una catástrofe para ellos! ¡Y una losa para las Almejas de río!

Desde mediados del siglo XIX, el envenenamiento pernicioso del planeta es el que ha hecho desaparecer la mayoría de las Almejas perlíferas que lograron escapar de la masacre de los pescadores de perlas. 

Las Almejas permanecen cinco años bajo las arenas para crecer antes de subir a la superficie. Los vertidos generados por los humanos acaban por depositarse en las graveras y taponan los intersticios entre las piedras. El agua deja de circular; todas las jóvenes Almejas mueren asfixiadas y desaparecen. No es sólo una catástrofe para las Almejas, sino también para las Truchas. Las pobres tienen cada vez más dificultad para reproducirse ya que necesitan también zonas de gravera limpias y oxigenadas para poner sus huevos. 

Cada vez que bajan a beber las vacas al río, levantan gran cantidad de barro que se deposita en las playitas de guijarros donde se esconden las jóvenes Almejas perlíferas y los bebés Trucha.

Miles de publicaciones científicas estudian desesperadamente la manera de detener su desaparición. Sin lograrlo, por ahora.. Ya que la única medida válida es proteger cada curso de agua, desde su nacimiento hasta la desembocadura, con todos sus afluentes, para devolverle el estado de limpieza y claridad que tenían ante de la revolución industrial y la generalización de la agricultura y la ganadería . Los humanos –aunque no se lo crean–  acabarán tarde o temprano por morir envenenados por la contaminación, de seguir persistiendo en la forma de actuar.

Margaritifera auricularia está incluida en el Catálogo Español de Especies Amenazadas (Real Decreto 139/2011, de 4 de febrero) con la categoría de “en peligro de extinción”. Cuenta con una Estrategia nacional de conservación y planes de recuperación en varias comunidades autónomas. Su población es de unos pocos individuos en la cuenca del Ebro, (Canal Imperial de Aragón y Canal de Tauste, en Aragón y Navarra). En el río Ebro es escasa y de difícil seguimiento.

Sobre margaritifera margaritifera: http://www.fauna-iberica.mncn.csic.es/CV/rafa_PDF_3/M_margaritifera.pdf

Puedes solicitar El Cárabo número 89, de Julio 2020,
dedicado a la Náyade, impreso en papel en:
https://elcarabo.com/producto/no-89-las-nayades-mejillon-de-rio/

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Las esperadas memorias de Benigno Varillas (1ª versión digital)

Hoy, día del libro del año 2020, colocamos en abierto para su descarga gratuita, la primera versión digital (habrá más digitales y, en el futuro en papel, que lo perfeccionen) del tomo Luchar Lo Libre I, que inicia las memorias de Benigno Varillas.

Este libro primer libro de la saga Luchar Lo Libre, forma parte, a su vez, de la colección La Estirpe de Los Libres, en la que se ha dividido en grandes temas lo que BV ha publicado entre 2003 y 2010 en la biografía de Félix Rodríguez de la Fuente y en las memorias escritas por José Antonio Valverde, editadas por el mismo autor.

En estos libros BV añade sus propios textos, vivencias y otra información recogida sobre lo sucedido en diferentes temas relacionados con la génesis del conservacionismo.

El libro está a la venta en la tienda de la librería en Internet de la revista www.elcarabo.com para los que quieran apoyar desde ya al autor adquiriendo la obra, y de forma gratuita para los que prefieran leerla gratis y luego, si les gusta y quieren y pueden, enviar un donativo para que se pueda completar la colección.

1977, el año que dimos la gran batalla

El tomo de Matar lo libre I, aborda el año 1977, un año decisivo en la historia de España por ser el primero de la transición de los 40 años de la dictadura impuesta por los militares sublevados que salieron victoriosos del golpe de Estado de 1936 y que en diciembre de 1976 se rindieron a la realidad de que lo libre ya no se podía seguir sometiendo con la violencia de las armas. Ese año es el de la legalización de los partidos políticos, incluido el comunista; la vuelta de los exiliados de la Guerra Civil que quedaban vivos; las primeras elecciones; la redacción de la Constitución Española y, lo que más atañe a la temática de estos libros, el surgimiento del periodismo ambiental, tanto por la adopción de ese formato por parte del que lo había iniciado en 1965 en TVE y luego continuado en Radio Nacional de España a partir de diciembre de 1974, Félix Rodríguez de la Fuente, como porque en 1977 es el año en que el que escribe es contratado ya como redactor especializado en temas de Ecología en el diario El País, medio de comunicación que jugó un papel clave en la transición a la democracia, al enarbolar la bandera del cambio y ser el órgano en el que se exponían, aceptaban y discutían los caminos a seguir para que España se encontrara a sí misma tras medio siglo de enfrentamientos políticos sangrientos.

Las crónicas de Benigno Varillas en El País, durante 1977, entremezcladas con un resumen de la labor que Félix Rodríguez de la Fuente hizo en Radio Nacional de España en ese mismo año, dan una idea muy precisa de cómo se gestó el ecologismo en España y en qué medida muchos de los grandes temas ambientales de nuestros días ya se plasmaron en aquel año. Un libro verdaderamente interesante.

En este enlace, pulsando aquí en versión de pago, puedes ir a la página para adquirir la versión digital en PDF, ahora mismo la única disponible, para el que quiera contribuir con el importe del libro a que BV pueda proseguir esta tarea

Si quieres leerlo, antes de decidir si haces o no una aportación, y de qué cuantía (igual te animas a ser un mecenas a lo grande, lo que el autor necesita como agua de mayo) puedes bajarlo gratis pulsando aquí, en este enlace:

https://elcarabo.com/wp-content/uploads/Luchar-Lo-Libre-1977-cuando-dimos-batalla-por-la-naturaleza.pdf

Hemos quitado la clave para abrir el PDF encriptado, que era: ayudameaseguirescribiendoDONA

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Más adelante se publicará en papel y, a los que lo abonen ahora, o hagan un donativo tras leerlo, se les descontará su aportación a esta versión digital si así lo solicitan cuando hagan la compra de éste y futuros tomos en papel.

Puedes enviar este enlace a cuantos más quieras que adquieran o se bajen este libro hoy, Día del Libro. Gracias.

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Memorias de José A. Valverde. Tomo VII. Pesca, ballenas, barcas: Reflexiones y cuaderno de dibujo

En el último tomo de los siete de estas Memorias de un biólogo heterodoxo, el profesor José A. Valverde habla de la pesca y del mundo marino y acuático. Dedica un capítulo a las barcas fluviales, otro a la caza de ballenas, y otros más a su ensayo «La moral biomásica», y a reflexiones y recuerdos de personas e instituciones con las que se cruzó en la vida. Cierra el volumen con un cuaderno de dibujos de campo que ilustraban las notas sobre sus observaciones.

Autor: José A. Valverde

Lugar de edición:Madrid

Editorial: BV

Año:2006

Número de páginas:240

Formato: 24×17 cm. 

Materia(s): Biología 

Precio:20 €

Memorias de un biólogo heterodoxo. Tomo VII. Pesca, ballenas, barcas: Reflexiones y cuadernos de dibujos

Índice: Capítulo I. Corazón y pesca.- II. Otra vez cetáceos.- III- Barcas fluviales.- IV. Transbordadores de ríos.- V- Barcos y sus tripulantes¿VI. La moral biomásica.- VII- Reflexiones. Apéndice. Cuaderno de dibujos de campo.

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17º Aniversario del fallecimiento de Tono Valverde

José A. Valverde Gómez (Valladolid, 1926 – Sevilla, 2003) fue un eminente naturalista. Hoy hace 17 años Tono, como le conocíamos los amigos, nos dejó. Naturalista de campo pionero, sus inquietudes lo abarcaban todo, la hominización, el oso, el lobo, las ballenas, los reptiles, los anfibios, las garzas, los quebrantahuesos, Doñana, el Sahara, la laguna de la Nava, Montejo de la Vega, Cazorla, las barcas, la pesca, las técnicas de caza, la historia, nada escapaba a su interés, todo lo abordaba y lo hacía con excelencia.

Desde su muerte hasta 2006 Benigno Varillas y Teresa Vicetto publicaron sus memorias en siete tomos. Un testimonio de gran interés para entender el surgimiento de la investigación de la naturaleza en España y de su conservación. 


 Puedes solicitarlas a su editor, en: https://elcarabo.com/biografia-jose-valverde/ 

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Félix Rodríguez de la Fuente y el geógrafo anarquista Eliseo Reclus

Félix Rodríguez de la Fuente leyó de joven el primer tomo de la obra de Eliseo Reclus “El Hombre y la Tierra”(1905-1908) y probablemente leyera “El Arroyo” (1869) –obra de gran similitud con el programa “Río Viviente” (1974, https://www.rtve.es/alacarta/audios/la-aventura-de-la-vida/aventura-vida-rio-viviente/1617633/) en RNE– así como “La Montaña” (1880), obras de este geógrafo anarquista pionero en descifrar el código que encierra la naturaleza sobre la libertad.

Está por indagar, en qué medida este pensador, que murió en 1905, influyó en la cosmovisión de Félix Rodríguez de la Fuente.

(Esta información está sacada literalmente de las fuentes cuyo enlace figura al final de esta entrada y es desarrollada analizando la influencia que Reclus pudo tener en Félix Rodríguez de la Fuente en el libro de Benigno Varillas:  https://elcarabo.com/descubrir-lo-libre/ que puedes ya solicitar en fase de presuscripcion)

Más sobre Eliseo Reclus:

En el prefacio de su obra, “El Hombre y la Tierra”  Reclus se expresaba de la siguiente manera:

«Hace algunos años, después de haber escrito las últimas líneas de una larga obra, La Nueva Geografía Universal, expresaba el deseo de poder un día estudiar al hombre, en la sucesión de las edades, como le había observado en las diversas regiones del globo y establecer las conclusiones sociológicas a que había llegado. Trazaba yo el plan de un nuevo libro en que se expondrían las condiciones del suelo, del clima, del todo el ambiente en que se han cumplido los acontecimientos de la historia, donde se mostrase la concordancia de los hombres y de la tierra, donde todas las maneras de obrar de los pueblos se explicasen, de causa a efecto, por su armonía con la evolución del planeta».

Hablamos de planteamientos que hablan de armonía del hombre con la naturaleza y se alejan del social–darwinismo imperante en el momento. Reclus nos habla de una ruptura primitiva en esa relación entre el hombre y el medio natural, algo que explica la aparición del Estado y de una sociedad dividida en dominantes y dominados. 

Los hermanos de Elisée alcanzaron también gran notoriedad: Elías, el mayor, mitólogo y etnólogo, profesor de religiones comparadas en la Universidad Nueva de Bruselas; Onésimo, geógrafo experto en África; Pablo, notable cirujano, profesor de la Facultad de Medicina de París, Armando, oficial de la Marina francesa, explorador de la zona del Darién y uno de los padres del proyecto del Canal de Panamá.

VIDA de Eliseo Reclus:

Elías, y Elisée se escapan del colegio a los doce años con otros compañeros, recorriendo las provincias francesas del Mediterráneo. Elisée, en 1847, se matricula, por indicación de su padre, en la Facultad de Teología de Montauban. El padre, que no pierde las esperanzas de contar con otro pastor en la familia, decide enviar a Elisée a estudiar teología a la Universidad de Berlín. Pero ya es tarde. Ha de resignarse a la evidencia de la transformación de su hijo, que desdeña ahora la teología. Elisée cambia las Escrituras por las clases de Carl Ritter, catedrático de geografía de la Universidad de Berlín, autor de “La geografía en sus relaciones con la naturaleza y la historia del hombre”, obra inconclusa en diez tomos, publicada entre 1822 y 1859, uno de los trabajos fundamentales de la geografía comparada que, en cierta manera, sería complementado más tarde por la “Geografía universal” de ‘Elisée Reclus, al incluir estudios de Europa, América y Oceanía.

A los 22 años, Elisée Reclus se embarca como ayudante de cocina del John Howell, velero de tres mástiles que zarpa de Valentía con destino a Nueva Orleans, donde consigue empleo de preceptor en casa de los Fortier, propietarios de extensas plantaciones. Entonces descubre la tragedia de la esclavitud. Su capacidad de análisis y su indignación compasiva le permiten escribir “La esclavitud en los Estados Unidos”.

En 1868 aparece el estudio de Elisée sobre los continentes, que constituye el primer volumen de “La Tierra”, y luego sus libros “Historia de un arroyo” e “Historia de una montaña”, ejemplos clásicos de geografía viviente. En 1872 firma con la casa Hachette un contrato para la redacción y publicación de la “Nueva geografía universal”: 19 tomos de 900 páginas cada uno, mil grabados y cuatro mil mapas, obra que se editaría en fascículo. Reclus emplea veinte años en concluirla.

En 1877, Reclus conoce a Pedro Kropotkin, con el que colabora. El anarquista ruso era también geógrafo. En Reclus el amor a la naturaleza, y a las personas, se manifiesta como una misma cosa; por ello una de sus grandes obras se titularía precisamente “El Hombre y la Tierra”, que escribe principios del siglo XX, publicada después de su muerte, en Thouront, (Bélgica), el 4 de julio de 1905.

Frases que definen a Reclus:

“Tengo necesidad de andar, de ver nuevos países, de contemplar sobre todo esas cordilleras con las cuales sueño desde mi infancia… Por otro lado, ver la tierra es para mí tanto como estudiarla; mi único estudio verdaderamente serio es el de la geografía, y creo que es mucho mejor observar la naturaleza en ella misma, que figurársela en el fondo de su cuarto de trabajo. Ninguna descripción, por bella que sea, puede ser verdadera, porque no puede reproducir la vida del paisaje, el correr del agua, el temblar de las hojas, el canto de los pájaros, el perfume de las flores, las formas cambiantes de las nubes; para conocer es preciso ver.”

Eliseo Reclus

Elisée Reclus, en“El Hombre y la Tierra”

“Veo surgir nuevamente ante mis ojos el amado perfil de los montes, vuelvo a entrar con el pensamiento en las umbrosas cañadas, y durante algunos instantes puedo disfrutar apaciblemente de la intimidad con la roca, el insecto y el tallo de hierba.

(E. Reclus: “La Montaña”)

Obras

  • Novísima Geografía Universal (1906) en seis volúmenes, traducido por Vicente Blasco Ibáñez con la colaboración de Alberto Carsí. Editorial Prometeo Valencia.
  • Viaje a la Sierra Nevada de Santa Marta (1992); prólogo de Álvaro Rodríguez Torres. (Voyage à la Sierra Nevada de Sainte Marthe. Paysages de la nature tropicale (1861))
  • El Hombre y la Tierra (1931) Editada en fascículos y también disponible en tomos encuadernados.
  • Viaje a Sierra Nevada de Santa Marta, Editorial Laertes, 1990 – ISBN 9788475841274
  • «El arroyo», Editorial Media Vaca, 2001 – ISBN 9788493022167
  • Historia de una montaña, Editorial José J. De Olañeta, 2008 – ISBN 9788497165921
  • Historia de un arroyo, Editorial José J. De Olañeta, 2008 – ISBN 9788497165440
  • La montaña, Amaru Ediciones, 2013 – ISBN 9788481960983
  • Evolución, revolución y anarquía, Editorial Libros de Itaca, 2014 – ISBN 978-84-942513-3-7Antología
  • Du sentiment de la nature dans les sociétés modernes et autres textes, Éditions Premières Pierres, 2002 – ISBN : 9782913534117

Enlaces externos

Eliseo Reclus

La monumental obra de Élisée continúa siendo leída y estudiada cien años después de su fallecimiento. Entre los personajes que se han confesado admiradores de su obra están figuras de la talla de Jules Verne, Manuel González Prada o Vicente Blasco Ibáñez.

Desde el final de la dictadura franquista han sido reeditados numerosos trabajos suyos como “El Hombre y la Tierra” (Madrid: Doncel, 1975).

Fuentes de esta información:

Eliseo Fernández

http://www.nodo50.org/tierraylibertad/204.html#articulo6

reclus-elisee-el-hombre-y-la-tierra-tomo-1-escuela-moderna-1906-trad-anselmo-lorenzo

Para descargar los seis tomo  “El Hombre y la Tierra” de Reclus, pulsa los enlaces: 

Hay dos versiones, una con OCR y marcas de agua, y otra sin OCR con marcas, pero bastante más pesada:

Enlace [PDF]: Élisée Reclus – El hombre y la tierra (no OCR)

Enlace [PDF]: Élisée Reclus – El hombre y la tierra (OCR)

https://mega.nz/#F!W1w33BgS!L5DGQllmnP8BTW4aAJSZOg

(Tomo 1 de El Hombre y la Tierra)

https://mega.nz/#F!W1w33BgS!L5DGQllmnP8BTW4aAJSZOg?n9hmWRRa

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Reflexiones sobre la caza

«MATAR LO LIBRE», nuevo libro de Benigno Varillas. Junio, 2019.

La historia cinegética a través del Coto de Doñana.
Comentarios a los prólogos a la caza de José Ortega y Gasset en 1942 y el de Félix Rodríguez de la Fuente en 1969

El ecologista Benigno Varillas sale en defensa de la caza con la obra «Matar Lo Libre», Reflexiones sobre la caza.

La actividad cinegética ha de recuperar su esencia si pretende ser aceptada en el futuro.


Esta obra analiza el prólogo a la caza del filósofo José Ortega y Gasset (1942) y el que hizo el naturalista Félix Rodríguez de la Fuente (1969), ensayos que cobran toda su dimensión en el contexto de esta nueva obra.


Fuimos cazadores paleolíticos hasta hace 9.000 años. ¿Qué cambió para que esta práctica ancestral se cuestione ahora? Este ensayo busca respuesta a esa pregunta. Repasa la sociedad humana paleolítica, recolectora–cazadora. Analiza el cambio que supuso el Neolítico. Indaga en la historia de la caza y su papel en la Sociedad digital de la Información y del Conocimiento.


Una revisión de un tema complejo, abordada con postulados hasta ahora ignorados. La polémica entre los defensores de los animales y los cazadores, vista desde otra perspectiva.

Solo a la venta en la web www.elcarabo.com

164 páginas. 11,5×18,5 cm. 9,80 €

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Biografia de Félix Rodríguez de la Fuente. Primera Edición: ¡milagro, milagro!

Ha aparecido en nuestro almacén una caja de libros con unos pocos ejemplares de la PRIMERA EDICIÓN, agotada y descatalogada desde hace años, de la Biografia de Félix Rodríguez de la Fuente, lo que nos permite volver a ponerla a la venta. Lo hacemos respetando el precio al que se pujó en la subasta de uno de estos últimos ejemplares, que organizamos para desprendernos de los últimos tomos que nos quedaban y, con ello, pedir apoyo para continuar la labor de redactar y editar futuras ampliaciones de esta obra.

PARA ADQUIRIR UN EJEMPLAR, PULSA AQUÍ.
Pasa esta información y coopera con el autor en su empeño por desentrañar y difundir el mensaje que encierra la obra y la vida de Félix.

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¡¡La reina ha muerto!!

Promociona del Carabo con este texto:

¡¡La reina ha muerto!!
Regicidio brutal y con ensañamiento…

¿Quién ha sido? 🤔🤨🙄

Todas las respuestas en el número 83 del Cárabo

Números 80, 82 y 83: “El Diario de la Reina de los Avispones”.
La fascinante vida de este gigante de casi 4 cm, el avispón europeo (Vespa crabro).
Tres numeros apasionantes: pidelos aquí o enviando un email: carabo56@gmail.com

Incluye estos «hashtag» en tus post: #cárabo #carabo80 #carabo82 #carabo83  #lareinahamuerto
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